El contacto entre animales domésticos y silvestres no siempre es fácil y tiene muchas consecuencias – visibles e invisibles – a nivel ecológico, sanitario y social. Cuidar la salud de nuestro entorno, controlar la propagación de enfermedades zoonóticas, conservar la fauna nativa y educar a las comunidades son pasos esenciales para mantener un equilibrio sostenible entre estos dos mundos.